Financiación y desapalancamiento de la banca europea

BIS Quarterly Review  | 
12 de marzo de 2012
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Las condiciones de financiación de los bancos europeos mejoraron tras las medidas especiales de política adoptadas por los bancos centrales a principios de diciembre. Anteriormente, numerosas entidades habían sido incapaces de captar fondos en los mercados de deuda preferente no garantizada y el coste de la financiación en el mercado monetario no garantizado había alcanzado cotas solo superadas durante la crisis de 2008. La financiación en dólares fue de las que más se encareció. La tensión se atenuó considerablemente con las dos operaciones especiales de financiación a tres años (OFPML) del BCE y la admisión de un conjunto de activos de garantía más amplio. Además, el coste de permutar euros por dólares disminuyó en diciembre, al reducir los bancos centrales el coste de sus líneas swap internacionales. A raíz de ello, se redujeron los costes del endeudamiento a corto plazo y se reactivó la emisión de deuda no garantizada.

En su momento álgido a finales de 2011, los problemas de financiación exacerbaron los temores de que la banca europea se viera forzada a vender activos y contraer el crédito, reduciendo con ello la actividad de la economía real. Estos temores se vieron acentuados por las nuevas medidas reguladoras que exigen a los principales bancos europeos aumentar sus coeficientes de capital para mediados de 2012. La banca europea enajenó ciertos activos y redujo algunos tipos de préstamo, especialmente los denominados en dólares y con mayor ponderación por riesgo. No obstante, la entrada de nuevos prestamistas permitió que apenas se observaran indicios de un impacto significativo en los precios de los activos o en los volúmenes de crédito.