Se invierte la dirección de los flujos de capital a través de los bancos durante la crisis

13 de julio de 2009

(Texto extraído de las páginas 24-25 de los Aspectos más destacados de la actividad bancaria y financiera internacional del Informe Trimestral del BPI, junio de 2009)

La crisis financiera ha acarreado cambios sustanciales en el flujo de fondos entre países a través de los bancos. Los paneles superiores del Gráfico A muestran la transferencia neta acumulada de fondos entre países a través del sistema bancario internacional durante los seis trimestres anteriores y posteriores al inicio de la crisis. Los flujos netos de capital estimados, que se indican por medio del grosor y dirección de las flechas, tienen en cuenta las variaciones de activo y pasivo en los balances de los bancos ubicados en ambos países de cada par bilateral.

Antes de la crisis, los bancos facilitaban la salida de flujos internacionales de capital desde las regiones excedentarias, como ilustran las flechas que salen de Japón y la zona del euro, así como de los centros financieros asiáticos y los países exportadores de petróleo. Los bancos canalizaban los fondos desde estas regiones a través de oficinas en el Reino Unido y los centros financieros del Caribe para transferirlos en última instancia a prestatarios de Estados Unidos (por un valor acumulado de 492.000 millones de dólares entre el primer trimestre de 2006 y el segundo trimestre de 2007).

Durante la crisis, en cambio, se invirtió la dirección de los flujos bilaterales de fondos entre varias de las principales economías del mundo. Entre el segundo trimestre de 2007 y el cuarto trimestre de 2008, los flujos netos acumulados desde Estados Unidos hacia el Reino Unido supusieron un total de 482.000 millones de dólares, y los dirigidos a los centros financieros del Caribe ascendieron a 213.000 millones. Del mismo modo, los flujos procedentes de países exportadores de petróleo, básicamente materializados en depósitos colocados en bancos del Reino Unido y la zona del euro, cambiaron de dirección al repatriar los residentes de estos países sus depósitos.

Los factores determinantes de estos flujos difieren para cada par bilateral de países. Los paneles inferiores del Gráfico A ofrecen un desglose por sectores de los flujos acumulados para tres pares en los que uno de los integrantes es siempre Estados Unidos. Los valores negativos (positivos) representan los flujos hacia (desde) Estados Unidos. Sin lugar a dudas, el mayor cambio desde el inicio de la crisis ha sido el rápido aumento de los flujos netos hacia el Reino Unido, como resultado de la disminución de los activos frente a entidades no bancarias de Estados Unidos contabilizados por bancos ubicados en el Reino Unido (línea azul del panel inferior izquierdo). Ésta es la consecuencia de una menor concesión de préstamos y de reducciones del valor contable de las posiciones frente a residentes en Estados Unidos por parte de las oficinas londinenses de los principales bancos con sede en Europa.

A diferencia de lo ocurrido en el caso del par Estados Unidos-Reino Unido, el flujo neto de fondos entre Japón y Estados Unidos no ha cambiado de dirección en su conjunto. A lo largo de la crisis, los bancos de Japón han continuado canalizando fondos hacia las entidades no bancarias de Estados Unidos (línea azul del panel inferior central). Al mismo tiempo, los flujos interbancarios invirtieron su dirección (línea roja) conforme los bancos japoneses transferían un total neto de 120.000 millones de dólares hacia sus oficinas estadounidenses desde el inicio de la crisis. Las estadísticas bancarias consolidadas del BPI (en términos de prestatario inmediato) muestran que las posiciones en dólares estadounidenses frente a residentes en Estados Unidos contabilizadas por las oficinas de bancos japoneses en ese país se incrementaron en una cantidad similar, en parte como reflejo del incremento de activos frente al sector público estadounidense.1


1 Las estadísticas bancarias consolidadas (en términos de riesgo último) muestran que las oficinas de los bancos japoneses en Estados Unidos contabilizaron 45.000 millones de dólares de los 60.000 millones en que se cifra el aumento de los activos internacionales de la banca nipona frente al sector público de Estados Unidos durante el cuarto trimestre de 2008.