Riesgos y oportunidades: hacia un sistema financiero a prueba de fallos

29 de junio de 2009

Los reguladores financieros, las autoridades fiscales y los bancos centrales se enfrentan a enormes riesgos. Si no quieren prolongar o empeorar la crisis, tienen que actuar con rapidez y evitar aquellas políticas que dificulten el ajuste o creen nuevas distorsiones en los flujos de capitales. Para la recuperación y reparación del sistema financiero, es necesario perseverar hasta completar la tarea. Para las autoridades fiscales, es necesario que sus políticas sigan una trayectoria sostenible. Y para las autoridades monetarias, es necesario que planeen su retirada de las medidas no convencionales y llevarla a cabo en el momento oportuno.

A más largo plazo, para que la estabilidad financiera se sostenga, hay que rediseñar las políticas macroeconómicas, regulatorias y supervisoras al objeto de mitigar riesgos sistémicos. Por lo que respecta a las políticas macroeconómicas, esto implica contrarrestar los auges del crédito y de los precios de los activos; en cuanto a la regulación y a la supervisión, conlleva adoptar una perspectiva macroprudencial. Es importante que la reforma identifique riesgos sistémicos que puedan originarse en cualquier parte del sistema financiero: a raíz de la complejidad, opacidad y concentración de la propiedad de los instrumentos financieros; del riesgo de contraparte y las prácticas de reposición de garantías en los mercados financieros; del riesgo de quiebra conjunta a raíz de las interconexiones y exposiciones comunes; y de la prociclicidad inherente a la gestión de las instituciones financieras, que puede verse agravada por una regulación microprudencial.