La opinión de consenso para 2005 apunta a que continuará el sólido crecimiento de la economía mundial y la inflación se mantendrá en general reducida. Ahora bien, la evolución más reciente en los mercados financieros y de materias primas pone de relieve los principales riesgos para este escenario. El precio del petróleo bien podría mantenerse alto durante algún tiempo y, en caso de elevarse más, podría perjudicar a la economía mundial más de lo que se prevé en la actualidad. Por otro lado, si los actuales tipos de interés a largo plazo extraordinariamente bajos volvieran a niveles más normales, podría restringirse el gasto de los hogares. Además, queda mucho por hacer para solucionar los desequilibrios internos y externos. En numerosos países industrializados avanzados, la deuda de los hogares ha seguido aumentando y su nivel de ahorro se ha reducido, al tiempo que los déficit fiscales han permanecido altos. Uno de los principales desafíos a nivel mundial sigue siendo la reducción de los desequilibrios por cuenta corriente, que se han ampliado desde comienzos de año.