Las fluctuaciones del apetito por el riesgo pierden peso

6 de marzo de 2017

Muchos activos se han negociado sin cambios desde nuestro anterior Informe Trimestral publicado a principios de diciembre, mientras los inversores aguardaban señales acerca de diversas fuentes de incertidumbre. Los mercados preveían un cambio en la combinación de políticas en Estados Unidos, con un mayor protagonismo de la política fiscal, el continuo endurecimiento gradual de la política monetaria, un impulso desregulador y una posición comercial más proteccionista. Sin embargo, aún no está clara la naturaleza exacta de este giro de políticas, ni el momento en que se produciría o sus repercusiones. En febrero, los mercados bursátiles subieron en Estados Unidos, mientras que los rendimientos de la deuda soberana de varios países de la zona del euro se vieron presionados cuando los inversores centraron su atención en la incertidumbre política en Europa.

En términos más generales, la rentabilidad de los activos se ha vuelto menos correlacionada entre clases, regiones y sectores. Las fuertes oscilaciones conjuntas que caracterizaron los mercados durante gran parte del periodo posterior a la Gran Crisis Financiera parecen haber desaparecido. Esto indicaría que, durante el periodo analizado, las oscilaciones del apetito por el riesgo entre los inversores influyeron menos en las valoraciones en general.

Las cotizaciones bursátiles se vieron ampliamente favorecidas por datos que confirmaban una mejora general de las perspectivas macroeconómicas para las economías avanzadas (EA). Las manufacturas y el empleo se fortalecieron, mientras la inflación crecía de forma generalizada, en parte como consecuencia de efectos de base favorables y del repunte de los precios de las materias primas. Las sendas de la política monetaria de las principales economías continuaron divergiendo, en consonancia con la evaluación que sus respectivos bancos centrales hacían de las circunstancias específicas de cada país. Mientras que el Comité para las Operaciones de Mercado Abierto (FOMC) de Estados Unidos elevaba la tasa de interés objetivo de los fondos federales otro cuarto de punto y dejaba entrever un ritmo de endurecimiento algo más rápido, el BCE y el Banco de Japón siguieron apostando por tasas de interés «más bajas durante más tiempo». Los principales mercados de renta fija y los tipos de cambio reflejaron esta divergencia.

Los precios de los activos también traslucieron las cambiantes percepciones de los retos a los que se enfrentan las economías de mercado emergentes (EME). Aunque los mercados redujeron en gran medida las reacciones negativas iniciales tras la elección presidencial en Estados Unidos, las valoraciones relativas sugieren que persistía la preocupación en torno a las perspectivas económicas, comerciales y financieras de algunas economías. En particular, los mercados de divisas y de deuda en China registraron cierta volatilidad inusual a comienzos de este año, al coincidir unas condiciones de menor liquidez con un entorno financiero mundial menos acomodaticio.